Redefinición: AGARZOLA
Recientemente he estado pensando mucho en qué es exactamente lo que yo hago, y cómo eso se relaciona con quién yo soy. Eso se lee alarmantemente existencialista, pero haré todo lo posible por no irme en un viaje muy insoportable.
En particular, me siento como que la mayoría del poco material que tengo digno de portfolio es muy viejo para entusiasmarme, y el chispito que resta son piezas que 1 He trabajado en conjunto con alguien más; o 2 Por las razones que sean no las veo como representativas del trabajo que me interesa hacer. La primera condición no me preocupa mucho. La colaboración me parece muy saludable y creo que se presta para trabajos buenísimos. Sin embargo, encuentro que mi colaboración sirvió más para lograr realizar (y realzar) la visión del otro diseñador (y a mucha honra), y por ende no encuentro que sea un ejemplo digno de mi trabajo como diseñador.
La segunda condición, por otra parte, es la más molestosa. Tengo piezas que he diseñado recientemente y que han quedado muy, pero muy bien. Desde el concepto inicial, hasta la ejecución final de la imprenta, todo refleja una atención y cuidado excepcional. Pero me rejode que, por más cariño que les puse y más orgulloso que me sienta de lo logrado, no representan para nada el tipo de trabajo que quiero hacer. Trabajé en esos proyectos porque eran lo que había, y aunque no me quejo de ellos, sí tengo que admitir que —dada la opción de haber trabajado en ellos o uno del sinnúmero de medios que realmente me interesan— hubiera preferido trabajar en otra cosa. Es decir: quedaron bien, sí —pero no me importan. Y como no me interesa salir a buscar ese tipo de proyectos, pues no me interesa ponerlos en mi portfolio.
Ahora que estoy trabajando en un estudio de diseño, tengo la inquietud de rediseñar mi portfolio online por enésima vez para presentar algo que sea representativo no de lo que “puedo hacer” (entiéndase: regardless of whether or not I like it), sino de lo que “quiero hacer” (entiéndase: regardless of whether or not I get paid for it). Quiero diseñar libros (por dentro y por fuera), afiches y discos de música. Quiero diseñar piezas experimentales de comunicación y diseño de información. Quiero diseñar cosas que me importan.1 Y quiero diseñarlo todo por mí y porque sí.
Entonces, ¿con qué material diseñar un portfolio nuevo, si no tengo qué demostrar? Trabajo viejo tengo, sí, pero ya yo estoy harto de mirarlo, y sospecho que las par de personas que conocen mi trabajo están hartas también. El trabajo que hago en el estudio en el que trabajo me parece muy bien, pero es el tipo de trabajo comercial con el cual prefiero tener una relación limitada a lunes a viernes, 9:30 a.m. – 6:30 p.m. Seguramente algún proyecto del estudio eventualmente apelará a estos intereses personales, y no me cabe duda de que el trabajo que hacemos allí me está ayudando a pulir muchísimas destrezas que emplearé luego en mi carrera. But the fact remains: es trabajo súper comercial y, aunque bonito y de buen gusto, no me parece terriblemente interesante.
Ahora que al fin he terminado con prácticamente todos los proyectos comerciales de mi práctica independiente (sólo resta cerrar un último proyecto), tengo la misión de dedicarme a consegiur proyectos que me interesen en medios que me apasionen. Desde ahora en adelante, y hasta nuevo aviso, mis prioridades de diseño personal (entiéndase: el trabajo que hago por mi cuenta, independientemente del estudio en el que laboro día a día) son las siguientes:
Y con esto, doy inicio a mi nuevo portfolio, uno que pasa de ser un retrato estático, frío y aburrido de mis proyectos, a ser un proyecto de diseño en sí con funciones que trascienden la mera muestra de mi trabajo. Un proyecto tan dinámico, y vivo y orgánico como los trabajos en los que pretendo embarcar de ahora en adelante. Un vehículo de razones para crear cosas mías y desarrollarme en la direcciones que me interesan. Esto es mi Portfolio.

viernes, 2 de mayo de 2008., 5:38 pm
loquillo, te diría que te dejaras de vainas, que el trabajo anterior no se puede borrar, que quizás es mejor afrontarlo como si nada. tomándose uno menos en serio de lo que las circunstancias le toman a uno el pelo y que se joda, que se vean las costuras, que se vea el refajo, que quede rastro del charro que fui… esa podría ser una alternativa menos cristiana o budista, olvidándonos del self pity y la procastinación. te lo escribo aquí para írmelo creyendo, a ver si se me pega el slogan a mí también ahora que me mandaron a entregar un Curriculum Vitae en los bufetes de la milla de oro, imagínate tú. Como quien no quiere la cosa te vuelvo a poner mi página a disposición, que el libro de las dragas está a punto de salir y tengo que montar una página “como escritor” que pueda usar para poner una muestra de mis textos por género: poesía, cuento, ensayo, reseña, drama, etc… más la bio y el mardito Currículum Vitae… a ver qué pasa, a ver si los pejes pican las carnadas de este cuerpo en plena putrefacción pero con perfume Gucci, “of course”… besos de fuego hasta que salga el sol, m
viernes, 2 de mayo de 2008., 5:43 pm
querido: este es el prototipo de lo que me dispongo a hacer con mis humildes conocimientos de diseño: me voy de Publisher 1.01 y qué…. http://clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/onetti/index.htm