Doral: jaqueca
No pretendo tener la autoridad de colegas diseñadores cuya experiencia y conocimiento les precede, pero me aventuraré a hacer mi primera crítica de diseño en este blog: La nueva identidad de Doral Bank me da jaqueca.
Luego de varios años de investigaciones, tropiezos legales y financieros, rumores feos y realidades que resultan más feas que los rumores, la imagen de Doral Bank al fin parece haber llegado a un punto tan bajo que ya no le queda de otra que volver a subir. Y con eso en mente, se avientan a la movida más predeciblemente torpe y, a la vez, más inesperadamente mal ejecutada que yo haya visto en algún tiempo. Veamos…

Pues, pareciera que algún ejecutivo (o grupo de ejecutivos) dijo: Quiero “otra cosa”. Quiero el opuesto exacto de la imagen corporativa que hemos tenido hasta ahora. ¿El resultado? Precisamente eso, but with a twist. Donde solía haber una ‘d’ mayúscula, ahora hay una minúscula. Donde hubo un color vino, ahora hay un azul turquesa. Donde había un ícono dominante, sólido y —si bien no muy balanceado— de convicción indiscutible, ahora hay una triste letra castigada e incómodamente amarrada en un círculo (ver imagen más abajo) que ni siquiera tiene la convicción de relacionarse a su prisionera con un grosor digno de llamarse prisión. Como identidad gráfica, es el perfecto opuesto de su predecesor. Y todo lo que hacía a la marca anterior, destruye a la presente.
But wait, there’s more! Lo más difícil de digerir acerca de esta nueva dirección gráfica de la mencionada institución bancaria es la manipulación gratuita de las letras ‘d’ y ‘a’ en doral. Esta modificación no parece responder a necesidad tipográfica, pictórica o estética alguna, fuera de “por joder”. Es casi como si afear los glifos fuera parte de una torcida noción del branding en la que ser diferente de alguna manera redime el simple hecho de que se es feo con cojones. Por otra parte, la alteración es una que, por naturaleza, sólo puede aplicarse a esas dos letras dentro del nombre, de manera que —encima de que se hizo una modificación que parece ser aleatoria— la misma se hizo a las letras que aplicara, como sea que aplicara, y sin prestar atención alguna a cómo esto puede afectar las relaciones de esas letras con las demás que le rodean. No se intenta balancear o conciliar la incomodidad creada, sino que se deja así, como si el no tener una buena razón de ser automáticamente la convirtiera en diseño provocador, o algo por el estilo. Es terrible.
Pero no bastaba —claro— con hacer una alteración innecesaria a las letras. Era necesario hacer dos. Había, de alguna manera, que entorpecer aún más la marca por medio de aún más desastres tipográficos. Parece ser que, en el espíritu de balancear “lo que pasa abajo” con “lo que pasa arriba”, se tomó la decisión de eliminar la modulación de la ‘d’ original de Avenir (fuente tipográfica de la cual partieron para este logotipo), resultando al fin en una ‘d’ anormalmente monótona al compararse con letras cuyos grosores naturalmente modulan notablemente, como la ‘r’ y la ‘a’.

En lo que concierne al sistema de identidad que rodea este logotipo, encuentro entorpecedor el uso de lo que parece ser algún tipo de Helvetica (a veces redondeada) para acompañar un logotipo cuyos glifos tipográficos se distinguen por detalles pequeños y a la vez muy característicos. Por ejemplo, comparemos la ‘a’ de doral (que parece salir de Avenir) con la ‘a’ de parte (que se ve como una versión forzosamente expandida de Helvetica). Las diferencias son lo suficiente como para poder distinguir una de la otra, pero no como para crear un contraste saludable, fuera del grosor de las letras. Entonces obtenemos una combinación de muy poca convicción y muy poco carácter.
A fin de cuentas, la nueva identidad es aburrida, torpe y tímida. Se esfuerza tanto por ser distinta a la marca que le precede, que resulta ser el producto de un proceso de pudor y oposición que mira nerviosamente hacia el pasado, en vez de un proceso de reinvención que busque forjar un futuro.
lunes, 11 de febrero de 2008., 8:26 am
A mi parecer, su nueva imagen va enfocada hacia el sector femenino. Si vas a cualquier sucursal, veras el uso dominante del turquesa y del naranja palido. En vez de haber partido de una imagen masculina hacia una neutral, se fueron a lo opuesto, a una de “utterly soccer mom’ish”.
Las alteraciones a las “d” y la “a” no las encuentro horripilantes, pero si innecesarias.
lunes, 11 de febrero de 2008., 9:53 am
A mi me parece que su identidad es un reflejo de su situacion financiera.
“nene, no hay chavoj para contratar un buen asesor de imagen…hajte un loguito nuevo en guold”.
lunes, 11 de febrero de 2008., 9:55 am
Estoy todavía por ver el diseño de las sucursales (y lo veré más tarde en el mes cuando deposite mi pago del alquiler del apartamento), pero a juzgar por su página web, creo que lo que buscan es algo “fresco”, más que “femenino”. Me parece que con la línea de Doral Pink ya están intentando apelar (de manera muy trillada, creo yo) a una demográfica femenina, y que la identidad matriz lo que intenta es apartarse de la dureza tradicional (y sí: masculina) de la identidad anterior por medio de una identidad nueva que contradice todo lo establecido por su predecesor (y sí: con un estilo más femenino).
lunes, 11 de febrero de 2008., 11:03 am
Gracias por escribir esto. Situaciones así me recuerdan que aquellos de nosotros que tenemos un descanso de las decisiones gráficas superficiales del país no podemos vivir sin que nos persigan. Claro, está de más decir que esto surgió de algún ejecutivo que contrató a un “artista” para que hiciera lo que él o ella tenía en la mente. Esto claramente no fue un problema pensado en fines estratégicos o de diseño.
Sobre el detalle de la D la A, me siento como que ningún diseñador lee noticias de diseño. (me refiero a quien haya trabajado el logo) Este problema ocurrió hace 2 años con la identidad de Quark, que al igual que Doral, va para abajo sin pensar. Rediseño su identidad y le añadió ese mismo detalle a su diseño. Cientos de diseñadores americanos salieron a la guerra contra tal copia de la identidad de Sterling Brands (quien lo hizo primero) y la criticaron por no tener nada que ver (conceptualmente Sterling Brands si tenía explicación). Esto salió en todos los magazines y blogs de diseño. ¿Cómo Doral ahora repite esto?
Me imagino que ya q pasaron dos años asi que estamos listos para que se repita la burrada… lo próximo es doral en Comic Sans…
lunes, 11 de febrero de 2008., 5:02 pm
Esta táctica simplemente responde a una tendencia minimalista que anda de moda. En una época, íbamos a comer pollo frito a Kentucky Fried Chicken, y bebíamos Coca-Cola. De algunos años hacia acá, hemos intercambiado a Kentucky por KFC y a la Coca-Cola por Coke. Las minúsculas también andan de moda, ya que presenciamos maravillados la generación “i” con sus miles de encantos cibernéticos, y con tan siquiera añadirle la “i” a cualquier artefacto tradicional, le damos un matiz futurístico e innovador. Véase el “iPhone” como ejemplo.
A mediados del siglo pasado permeaban los diseños fuertes, imponentes, con líneas rectas y presencias firmes. Al día de hoy, las líneas precisas de un logo como el del Doral, con su diamante y siglas “DeutscheBank”-escas se han subsumido en un “doralito” más a tono con la mamonería que nos arropa. Ahora, ser imponente no está “in”, y necesitamos lavarle la cara a toda imagen para que sea más “eco-friendly” o cualquier otra palabra compuesta dividida con un guión.
Sí, es triste el cambio. A mí también me da jaqueca. Pero como todo, algún día veremos al “doralito” actual cambiado por un águila Art Deco con swastikas en una pata y rayos en la otra rodeado por signos de dólares como blasón de armas medieval a la delantera de un Nuevo Orden Mundial. Quizás entonces, veremos al Banco del Pueblo echándole mano al nuevo e imponente DORALBANK y uniendo toda la banca en un monopolio cuasi-gubernamental.
lunes, 21 de abril de 2008., 2:46 am
…y para sumar a los insultos:
la campaña de publicidad televisiva parte de una combinación bastante insipida de música “hip” e imagenes “modernas” que dan mas jaqueca todavia. En realidad se siente todo bien forzado y no creo que nadie se este creyendo el cuentito de “el nuevo d o r a l.”